Proyecto

Algo está pasando en la manera en que la gente se reune para celebrar su estar juntos, expresar su descontento con el estado de cosas existente y plantear sus reivindicaciones acerca de qué quieren que cambie. Todo parece comenzar en 2011 con la ocupación de la plaza Tahrir y la subsecuente revolución egipcia, las acciones de los indignados del 15M en España, las movilizaciones estudiantiles en Chile y la ola de 15_m_madridocupaciones de espacios públicos que se inspiran en Tahrir –Occupy Wall Street y tantas otras experiencias de ocupación. Las acciones de #YoSoy132 durante las elecciones mexicanas de 2012 se inscriben en este modo de estar juntos. También lo vemos en 2013 con la ocupación del parque Taksim en Turquía y las movilizaciones bajo la bandera del pase Libre en Brazil.

Se trata de experiencias novedosas por dos motivos. Uno es su uso de la Web 2.0, especialmente las redes sociales Twitter y Facebook para captar simpatizantes, circular información o coordinar acciones. Esto permite reducir el costo de entrada y de operación en la esfera pública. El otro 132_afiche_1motivo que hace que estos eventos sean diferentes es que los partidos, sindicatos y movimientos han estado ausentes o se han subordinado a acciones cuyo modelo de organización no es el de la pirámide jerárquica sino el formato de las redes distribuidas.

Usamos la palabra “movimiento” para describir lo que ocurre, pero lo hacemos por inercia dado que los eventos en Tahrir, Plaza del Sol o las calles de México no parecen coincidir con lo que se suele entender por movimientos, nuevos o viejos. Tampoco coinciden con la desobediencia civil electrónica y el “hacktivismo” que surge a mediados de la década de los 1990 y define su terreno de acción exclusiva o primordialmente en el espacio digital de internet.

Lo que está ocurriendo ahora es distinto. Los indignados, los activistas del Pase Libre y los participantes en las distintas ocupaciones han generado algo que se asemeja menos a movimientos que a superficies de inscripción en las que se registran hartazgos, reivindicaciones y sueños. Estamos ante verdaderas insurgencias de quienes quieren cambiar el mundo pero sin un libreto jacobino-leninista. Son acontecimientos generados a partir de una comunicación intensa y extensa en la red, pero también mediada por afectos y una presencia en espacios físicos, desde las cafeterías a las calles y desde las casas a las plazas. En estas acciones insurgentes converge gente  que se conoce entre sí pero también y fundamentalmente personas que se relacionan a partir del sentimiento de ser parte de comunidades distribuidas de quienes quieren cambiar el mundo sin siempre saber bien cómo o hacia dónde hacerlo.

Este proyecto estudia este formato de acción colectiva. La hipótesis es que somos testigos de la maduración de formas virales de conectividad y acción. “Viral” indica ideas, prácticas, símbolos y relaciones que se diseminan a medida en que gente que no está relacionada con sus creadores producen copias de esas ideas, símbolos, etc. y las ponen en circulación para que otros las repliquen (o no). El modo de organización de #Yosoy132 y los demás movimientos es ssssviral en la medida en que se asemeja al “rizoma”, o sistema de entradas múltiples con un centro inexistente o flexible propuesto por G. Deleuze y F. Guattari, y a la “comunicación distribuida” de P. Baran, un modelo de comunicaciones militares cuyos componentes se conectan entre sí sin necesidad de pasar por una instancia central.

Hay dos rasgos importantes de lo viral. Primero, nos muestra la inutilidad del cuerpo como representación de procesos políticos. La idea de totalidad en Tahrir, Occupy Wall Street o #YoSoy132 sólo indica la convergencia de gente y grupos que hacen algo de manera concertada. Como dice F. Basterra, son como “una bandada de pájaros individuales, sin conexiones políticas convencionales, que sólo pueden identificarse por lo que hacen juntos”. Esta metáfora también vale para los flash mobs, la guerrilla digital de Anonymous y proyectos como Wikipedia o Linux.

El segundo rasgo de lo viral es que nadie realmente coordina la difusión de ideas, prácticas, etc. No es que las cosas ocurran de manera espontánea sino que ocurren sinOWS_cartel_6 ser programadas por instancias de comando y control centralizadas como los partidos y los sindicatos. Estos han coordinado la acción colectiva de los dos últimos siglos pero jugaron un papel secundario y generalmente marginal en los acontecimientos mencionados.

La investigación usa distintos métodos: (1) Cuestionarios a activistas y simpatizantes de #Yosoy132 usando la plataforma de Survey Monkey. (2) Uso del software “R” y programas como Topsy y Gephi para analizar cerca de 3.5 millones de Tweets y tambˆén páginas abiertas de Facebook para rastrear modos de conectividad viral y la relación entre redes, calles y medios de comunciación tradicionales. (3) Observación participante asistiendo a eventos de #Yosoy132. (4) Entrevistas cara a cara con participantes. (5) Análisis de textos de prensa, blogs, sitios de internet.

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